
Creo que muchas de las cosas que he conseguido en mi vida han sido posibles porque me atrevido a arriesgarme y ha confiar.
Ese año estuvo lleno de movimientos internos y externos. Volví a sentirme fuera de lugar, cuestionando lo que hacía y hacia dónde iba. Trabajar durante años en publicidad me había dado experiencia, pero también me hacía sentir, a veces, como un “bicho raro”, un solitario George tratando de encontrar su espacio en el mundo creativo.
En medio de esa sensación, recibiendo uno de los mensajes más bonitos: una invitación a una cita de ilustración por parte de quien hoy es una amiga que valoro profundamente. Acepté sin saber que ese encuentro sería un punto de inflexión.
Encontrar a alguien apasionado por el arte, por pintar, por los libros y por las conversaciones profundas me recordó que no estaba sola. Que había otras personas transitando búsquedas similares. Me atrevo a decir que ese encuentro me ayudó a volver a inspirarme ya reafirmar mi decisión de seguir luchando por este camino.



Fue entonces cuando comencé a atreverme más: a sacar mis historias, a mostrarlas ya participar en espacios que antes me intimidaban. Así llegué a Furia Fanzine , un evento organizado por un colectivo de artistas que reúne a ilustradores y creadores de distintas ciudades del país y también del extranjero.
Participar en la feria no fue fácil; estaba embarazada y mi energía no siempre era la misma. Sin embargo, fue una de las experiencias más lindas y significativas de ese año. Conocí a otros ilustradores que me inspiraron profundamente y confirmé que quería seguir formando parte de estos espacios creativos.
Anhelo que en 2026 pueda volver, con más obras, más historias y la misma fe que me ha traído hasta aquí.

